jueves, 1 de octubre de 2009

Un segundo seísmo golpea la isla de Sumatra

El Gobierno teme "miles" de muertos tras el primer terremoto. - Las cifras oficiales reconocen ya entre 100 y 200 fallecidos

Un nuevo temblor, esta vez de magnitud 6,8 en la escala de Richter, se ha producido a las 9.31 hora local (3.31 de la madrugada, hora peninsular española) en la indonesia isla de Sumatra, donde ya ayer por la mañana un terremoto de intensidad 7,6 devastó su costa oeste . Su epicentro se ha estableciedo esta vez a 155 kilómetros al noroeste de Bengkulu, una localidad de 340.000 habitantes situada al sur de Padang, la ciudad más afectada por el primero de los seísmos.
A pesar de que el recuento oficial de víctimas mortales se sitúa por el momento entre 100 y 200, fuentes oficiales han confirmado que el Gobierno indonesio teme que finalmente el número sea mucho mayor. Hace unas horas, el jefe del departamento de prevención de desastres del Ministerio de Sanidad, Rustam Pakaya, ha asegurado que podría tratarse de "miles", sepultados en estos momentos entre los escombros que dejó a su paso el seísmo, principalmente en la turística ciudad de Padang.
Medio millar de grandes edificios, incluidos hoteles y hospitales, se desplomaron como castillos de arena, mientras se producían incendios en distintos lugares de esta ciudad de casi un millón de habitantes, informa Jose Reinoso. "El temblor fue el peor que he sentido nunca", dijo Yuliarni, un residente del distrito Pariaman, en las afueras de Padang, a la cadena TVOne. "Las casas se han hundido, las luces y la electricidad se han cortado. La gente huyó hacia lugares más altos".
"El hospital Jamil se derrumbó y miles de personas están atrapadas en los escombros del edificio", ha expresado Pakaya, entre el inevitable recuerdo del seísmo y el consiguiente tsunami del 26 de diciembre de 2004, en el océano Índico, que dejó unos 230.000 muertos en una docena de países.

TENEMOS UNA CORAZONADA


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miércoles, 23 de septiembre de 2009

Cumbre del Clima de la ONU

EE UU y China llaman a la acción contra el cambio climático

Obama insta a un acuerdo para la reducción de las emisiones contaminantes y Hu Jintao se compromete a recortarlas "de forma notable".- Ambos eluden presentar medidas concretas

Estados Unidos y China, los dos mayores contaminantes del mundo, se han comprometido este martes a hacer esfuerzos para reducir sus emisiones de dióxido de carbono, aunque lejos todavía de las condiciones y las proporciones que reclama la Unión Europea y otros países.
La ONU confía, no obstante, en que la cumbre celebrada en Nueva York sirva para impulsar las negociaciones de cara a la conferencia del próximo mes de diciembre en Copenhague, donde se espera la firma de un gran acuerdo internacional para prevenir el cambio climático.
Estados Unidos y China, cada uno culpable del 20% de los gases de efecto invernadero, tienen la última palabra para el éxito de esa conferencia. Los dos presidentes, Barack Obama y Hu Jintao, han aceptado este martes esa responsabilidad en sus intervenciones públicas y se han reunido después cara a cara para abordar ese asunto, entre otros. Ambos volverán a encontrarse en noviembre en Pekín, la última etapa de una negociación que probablemente decidirá la suerte de Conpenhague.
Obama y Hu han prometido hacer todo lo posible para alcanzar un acuerdo, pero también han advertido de las particulares condiciones de ambos y de las enormes dificultades a las que habrá que hacer frente de aquí a diciembre.
"Comprendemos la gravedad de la amenaza sobre el clima, estamos decididos a actuar y asumiremos nuestra responsabilidad con las generaciones futuras", ha asegurado el presidente norteamericano, quien ha recordado todo lo que Estados Unidos ha avanzado durante su Administración para sumarse a una acción mundial contra el deterioro del medio ambiente.
"Pero todos nosotros encontramos dudas y dificultades en nuestras propias capitales cuando tratamos de encontrar una solución duradera", ha reconocido Obama.
En su caso, no puede ser más cierto. Muchas dudas. Tantas que se antoja casi imposible que Obama pueda llegar a Copenhague con el respaldo moral de una ley aprobada por el Congreso sobre la reducción de emisiones. Esa ley -aunque todavía insuficiente para las exigencias europeas- ha pasado ya la etapa de la Cámara de Representantes, pero está actualmente atascada en el Senado, donde se juntan el escepticismo con el texto a discusión con la saturación de la agenda legislativa por el debate sobre la reforma sanitaria.
Mucho de lo que actualmente está en juego para la salud ambiental del mundo está pendiente de esa agenda. Mientras las palabras de Obama no tengan una ley que respalde sus problemas, China tendrá una excusa para no avanzar a la velocidad necesaria. Y mientras China no avance, los escépticos sobre el cambio climático en Estados Unidos tendrán razones para sus dudas.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-monn, ha recordado a todos la necesidad de reducir la emisión de gases contaminantes sin preocuparse tanto de mirar al de al lado. "Un fracaso en Copenhague sería moralmente inexcusable, económicamente miope y políticamente torpe", ha advertido Ban.
Obama y Hu han compartido, básicamente, ese punto de vista, aunque le han añadido algunos matices. "Ninguna dificultad puede ser excusa para la complacencia, pero tenemos que actuar de forma que no permitamos que lo perfecto se convierta en enemigo del progreso", ha dicho el presidente norteamericano. "Buscamos un acuerdo", ha añadido, "que permita a las naciones crecer y mejorar sus niveles de vida sin poner en peligro el planeta".
El presidente chino, por su parte, ha prometido que su país recortará las emisiones de gases contaminantes "en proporciones notables" para 2020 en comparación con 2005. Asimismo, ha anunciado un incremento del espacio dedicado a bosques y una mayor inversión en investigación y desarrollo de energías alternativas con vistas a reducir la dependencia de las energías fósiles.
Pero, al mismo tiempo, ha advertido que China, como los demás países en vías de desarrollo, carecen de la tecnología y de los recursos económicos para avanzar al ritmo que algunas naciones ricas exigen. "Los países en desarrollo", ha manifestado Hu, "necesitan hacer un equilibrio entre el crecimiento económico, el desarrollo social y la protección del medio ambiente".
La búsqueda de ese equilibrio es el nudo gordiano de este debate. Los países ricos, en cierta medida, pueden darse el lujo de contaminar menos porque cuentan con medios alternativos. Para las naciones en desarrollo, reducir la emisión de gases significa hoy cerrar fábricas y perder puestos de trabajo. Ese debate se extenderá el próximo viernes a la cumbre del G-20 en Pittsburgh y no será fácil de resolver sin una generosa aportación de ayuda por parte las economías más desarrolladas.
El papel de Estados Unidos en esta discusión puede ser crucial. No sólo porque es la mayor potencia económica del mundo y el líder de Occidente, sino porque también es el único país que conserva cierta capacidad de presión sobre China. Precisamente por eso, pareció hacerse la luz en este conflicto cuando Obama, modificando la política de su antecesor, aceptó la idea de imponer metas de obligado cumplimiento para la reducción de gases. Y precisamente por eso también resulta ahora tan perjudicial que el presidente norteamericano se sienta atrapado por su batalla interna en el Congreso.
Actualmente, existe un consenso sobre la necesidad de marcar metas para la reducción de gases para 2050. Pero hay muchas diferencias a la hora de hacerlo para el más corto plazo de 2020. La ambición de cara a la conferencia de Copenhague es la de un plan para la próxima década que permita tan sólo un aumento de la temperatura de la Tierra de 2 grados Celsius respecto a la existente en la era preindustrial.

martes, 15 de septiembre de 2009

YA COMENZAMOS

Dentro de pocos días volveremos con noticias de ciencia y actualidad. Gracias a todos.

miércoles, 10 de junio de 2009

La fuerza de GAIA

Erupción metálica bajo los volcanes del Anillo de Fuego


Nuevos datos indican dónde buscar plata, cobre y molibdeno
Aunque se sabe mucho de los volcanes es mucho más lo que no se sabe, sobre todo respecto a lo que pasa debajo de ellos, los mecanismos que los producen en una amplia variedad. Por ejemplo, los procesos que dan lugar a los numerosos volcanes en el llamado Anillo de Fuego, alrededor del Océano Pacífico, no están claros.
Aunque se sabe mucho de los volcanes es mucho más lo que no se sabe, sobre todo respecto a lo que pasa debajo de ellos, los mecanismos que los producen en una amplia variedad. Por ejemplo, los procesos que dan lugar a los numerosos volcanes en el llamado Anillo de Fuego, alrededor del Océano Pacífico, no están claros. Se sabía que surgen a consecuencia de la subducción, cuando el borde de una placa tectónica se mete debajo del de otra adyacente, pero no se conocen los factores que controlan, en este proceso de altas temperaturas y presiones, la producción del magma fundido que emerge en la superficie terrestre en forma de erupción volcánica. Comprender este proceso es importante porque la mayor parte de los depósitos de metales como la plata, el cobre o el molibdeno se producen en estas formaciones.
Un nuevo trabajo basado en observaciones directas, experimentos y modelos informáticos ha hallado que la profundidad a la que se encuentran las placas bajo estos volcanes es variable, entre 60 kilómetros y 170 kilómetros. Hasta ahora se creía que la profundidad oscilaba siempre ligeramente alrededor de los 100 kilómetros.
Según el director del trabajo, Timothy Grove, del Massachusetts Institute of Technology (MIT), esta variabilidad se debe sobre todo a las características de la clorita, un mineral que se forma en el manto terrestre sobre la corteza oceánica y que contiene una gran cantidad de agua. Resulta que su descomposición en condiciones concretas de temperatura y presión, que aporta agua al magma, depende del ángulo con que se produce la subducción, y no de la velocidad. Conocer esto permitirá localizar mejor los depósitos de interés en esas zonas volcánicas.
En otro caso, el volcán Oldoinyo Lengai, en Tanzania, parecía que se producía alquimia. El volcán expulsa carbonatitas (lavas cargadas de dióxido de carbono, hasta en un 30%), uno de los magmas más extraños del mundo, que al solidificarse tiñe de blanco sus flancos.
El análisis de una reciente emisión reveló que la clave de la solidificación está en la elevada concentración de sodio en el magma, que alcanza hasta el 35%. Las carbonatitas hacen erupción a temperaturas mucho más bajas que otras lavas y son muy fluidas, con una viscosidad similar a la del aceite para automóvil.
Además, como ha subrayado William Leeman, director de la División de Ciencias de la Tierra de la National Science Foundation de EE UU, que ha financiado la investigación, "ahora conocemos el origen de uno de los magmas más peculiares del mundo. Los científicos han hallado que la fusión a pequeña escala del manto terrestre, igual que la que tiene lugar en las cordilleras mesooceánicas, pueden producir carbonatitas".
Los gases analizados indican que el dióxido de carbono procede directamente del manto superior, justo debajo del Rift, la fractura de norte a sur en el este de África. El contenido en carbono de esa capa resulta ser de 300 partes por millón, prácticamente igual que en otros lugares similares. Ambos trabajos se han publicado en la revista Nature.

martes, 26 de mayo de 2009

La central nuclear de Ascó II se desconecta de la red por una comprobación de seguridad


El pasado 11 de mayo fue condenada a pagar más de 15 millones de euros por infracciones cometidas en 2007

La central nuclear Ascó II, en Tarragona, ha notificado al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) que ayer inició a las 21.00 un proceso de bajada de potencia para poder desconectarse de la red y comprobar así el posible desajuste de dos válvulas de seguridad. Según un comunicado del organismo regulador, la notificación se realizó siguiendo el proceso reglamentario y en ningún momento este suceso ha supuesto riesgo para los trabajadores, la población o el medio ambiente.
La central, que hace dos semanas fue condenada a pagar más de 15 millones de euros por graves infracciones cometidas en otoño de 2007 y y notificadas en abril de 2008, achacó la parada a un posible desajuste del punto de apertura de dos válvulas de seguridad, que se encontrarían en un punto diferente a su valor de tolerancia debido a los cambios realizados un día antes en Ascó I.
En este sentido, las variaciones de Ascó II derivan de un incidente registrado en la unidad I durante la parada reglamentaria del reactor, desconectado de la red para iniciar su vigésima recarga de combustible. El suceso fue calificado por el CSN con un nivel 0 en la Escala Internacional de Sucesos Notificables (INES, por sus siglas en inglés), y consistió igualmente en el desajuste del punto de apertura de dos válvulas de seguridad.